Y me preguntaréis, ¿cómo consigue una persona hablar tanto de un tema tan apasionante? A menudo, a nadie le gusta documentar o lo ve como un mal necesario. Sin embargo, a mí siempre me ha parecido la manera perfecta de aprender y de ordenar en mi cabeza los conceptos, y por qué no, conocer al equipo y stakeholders, puesto que en nuestras conversaciones suelen salir también sus opiniones, deseos y miedos sobre el producto.
Hace mucho tiempo, me formé como periodista y a menudo concibo el desarrollo de producto como un reportaje: hay que investigar, entrevistar, analizar, negociar y simplificar para entregar algo que sea útil (¡y que enamore!).
Como hay que predicar con el ejemplo, para redactar los episodios de esta serie, fui siguiendo los pasos que he formulado para seguir un proceso ordenado. Como dejaba caer en un par de sitios, hay que evitar escribir "como pollo sin cabeza" puesto que es una pérdida de tiempo hacer un contenido que nadie va a leer o entender. De ahí que haya dedicado capítulos específicos al formato y la herramienta, que serán los aliados en hacer la documentación útil.
Lo primero que hice fue analizar el contexto de mi propuesta: muchos compañeros de Thiga están en organizaciones gigantescas donde les encomiendan documentar su producto y se les hace bola. Pensé que esta necesidad podría ser descubierta con unas “píldoras informativas” sobre el tema.
Después, quise mirar qué había escrito Thiga sobre documentación de producto y aunque toma un enfoque distinto, me pareció importante complementar este artículo en vez de decir lo mismo pero más largo. De ahí decidí que el enfoque se centraría en estructurar y renovar el formato existente, en pensar para qué quiero documentar. En resolver la necesidad de la organización.
Con todo eso, aterricé estos capítulos y escribí unas descripciones breves con las que inmediatamente validar la propuesta con mis compañeras de Thiga que me iban a ayudar a publicarlo. Se ha editado y construido el formato en conjunto, así que gracias Maite por tu trabajo, y Tay y Sarah por el apoyo.
Aposté por citar experiencias concretas y casi hacerlas el hilo conductor de la serie, en vez de dar consejos genéricos sobre redacción. También creo que eso ayuda al lector a comparar y ver cómo aplicarlo a su situación concreta. ¡Veremos si es verdad!
Cuando me puse a escribir, cada capítulo ya tenía título, entradilla y secciones, por lo que pude rellenar “Por ponerte un ejemplo” todo a la vez y buscar las similitudes con el ciclo de Producto más fácilmente (qué artículo se parecía a discovery, research, propuesta de valor…).
Aunque no lo parezca, a lo que más importancia le doy es al feedback y actualizar el contenido es la clave de una documentación de calidad y útil. Revisar es iterar.
Si has llegado hasta aquí, muchas gracias por leerme y búscame en LinkedIn si quieres seguir hablando sobre la utopía de documentar bien y bonito.
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